Publicaciones

El síndrome de alienación parental no existe

En muchas ocasiones hemos escuchado o leído la frase de que "El síndrome de alienación parental no existe", la justificación de esta afirmación es que muchos expertos en psicología y psiquiatría cuestionan la validez del SAP como un síndrome médico legítimo, y no está reconocido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM), ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud.

La verdadera motivación de estas afirmaciones son netamente políticas o afines a causas como el "feminismo" y no médicas, ni psicológicas, pues la definición de manual del SAP, es visibilizado por psicólogos, psiquiatras, médicos, jueces, consejeros técnicos, abogados, todos los días. En miles de pericias, informes psicológicos, en testimonios entregados por niños en Sala Gesell (audiencias reservadas), dan cuenta que el SAP existe y sus efectos son devastadores en el desarrollo de personalidad de los niños afectados, negarlo es completamente inmoral y repudiable, pues indica que el "bien superior del niño" no es lo que está primando, si no otros intereses.

El SAP es real, el daño psicológico que provoca es real (*1).

Testimonio

Un día fuí a buscar a mi hijo de en ese entonces 6 años, para la visita (régimen de relación directa y regular), al verlo noté que evitó saludarme, estaba furioso, me miraba con rabia. Me despedí de su mamá y comenzamos a caminar, veía que mi hijo respiraba rápido, tenía algo dentro que tenía que botar, pensé "él me va a tirar tremenda bomba", así es que tomé mi teléfono puse grabar video y comenzamos a caminar.  

Le pregunté que por qué estaba enojado (aparentemente conmigo), él me respondió "porque te van a llevar", quién me va a llevar le pregunté, los carabineros me respondió, "¿por qué le pregunté? "porque no me ayudai, no me querí, no me compras las cosas materiales", ¿por qué me dices eso? le pregunté, no me dejó terminar y siguió, diciéndome que no lo quiero, que mi familia no lo quiere y que solo queremos a su hermanita pequeña, pero no a él. "Mi mamá me dijo todo eso", "mi mamá dice que nadie me quiere, que soy un tonto, que nunca podré ser nadie en la vida", "mi hermanita podrá ser lo que quiera en la vida, ¿y yo qué seré?, nada, se respondió a sí mismo mientras se encogía los hombros. "Además cuando nací ustedes me abandonaron"

Me agaché y le dije ¿crees que no te quiero, que tu hermanita no te quiere, tu abuela, tu tía, tus tíos, tus primos? "es lo que dice mi mamá". Todos te amamos hijo, no hay diferencias, te amamos a ti y a tu hermanita y cuando grande serás lo que quieras ser y siempre te ayudaré a que cumplas tus sueños, y si en esa búsqueda te equivocas, siempre estaré contigo para intentarlo una vez más, pero nadie puede decirte que no lograrás tus sueños. 

Yo tenía tanta pena, pena y rabia, apenas podía contener mis lágrimas, ¿quién es capaz de envenenar el corazón de su hijo de esta manera?, de hacerlo que odie a todos los que ama y que lo aman y si eso fuera poco, hacerlo sentir una basura, convencerlo a sus 6 años que su vida es y será un fracaso.

En 10 minutos viví el SAP de manual, de la forma más dolorosa y cruda, qué valor puede tener la opinión de un "experto" que sigue intereses secundarios, cuando tengo en frente mío a mi hijo alienado y con el corazón destrozado.

En ese momento me volví a agachar y lo abracé fuerte, le dije que lo amaba y él no respondía a mis besos, ni a mis abrazos, estaba como zombie, le habían robado el corazón. En un momento se abrió y me dijo que me amaba, que amaba a su hermanita y a su familia paterna. Aún aturdido por todo ese veneno que su madre sembró en él, comenzó a decirme que cuando grande por lo menos se conformaría con ser ayudante de su hermana que en ese momento tenía 4 años y decía que cuando grande quería ser doctora, él tenía clavado en su mente y en su corazón que no tenía un buen futuro posible.

Ese día le prometí a mi hijo que lo rescataría de ese maltrato, le pregunté si su mamá lo maltrataba físicamente y me dijo que no, pero el maltrato psicológico y el daño provocado ya habían sido tanto o más demoledores en su corazón, además una madre o padre que maltrate a sus hijos así "está a media cuadra" de pasar a la violencia física, solo era cosa de tiempo (así fue), era indispensable rescatarlo cuanto antes, ya que aún estaba pequeño y con mucha ayuda psicológica podría sacarlo adelante.

      • 1* ) Este testimonio es completamente real, la grabación de video de la cual se habla en este relato existe y está disponible si es que algún medio periodístico lo requiriera. Luego de este relato comenzó una lucha incansable por rescatar a mi hijo del calvario de vivir con su madre. Cuando esto ocurrió mi hijo tenía 6 años, luego de un proceso muy doloroso, luchando contra los prejuicios de género, violencia judicial, maltratos de jueces, consejeros técnicos y organismos colaboradores, finalmente conseguí el cuidado personal de mi hijo a los 9 años.
      • Todas las personas u organismos dependientes del estado que negaron o relativizaron el SAP en nuestra causa (al no haber violencia física inicialmente, pues la violencia psicológica no era suficiente causa para que la madre alienadora y maltratadora perdiera el cuidado personal de un hijo, el maltrato psicológico muchas veces es considerado un "maltrato menor"), todos los que minimizaron y hasta justificaron el maltrato que recibió mi hijo, todos los que defendieron hasta el final que un hijo debe vivir si o si con su madre a toda costa, a pesar de ser maltratado por ella, todos los que ridiculizaron la legítima aspiración de un padre de darle una vida feliz y tranquila a su hijo, todos ellos aportaron con 3 años de maltrato adicional al infierno que ya estaba viviendo mi hijo al momento de denunciar esto a sus 6 años y recién escapar del calvario a los 9.

    • Negar el Síndrome de alienación parental cuando lo estás viendo con tus propios ojos es como negar la existencia de sol, no se trata de semántica, que si le llamamos síndrome o no, que si le ponemos otro nombre o no, que si está reconocido o no, la verdad es que existe, de manual y los argumentos para rebatirlo no pueden ser los que se han utilizado por décadas, los cuales en pos de la defensa de la mujer, nos imponen la falacia del falso dilema, pues suponen que reconocer el SAP es sinónimo de ir en contra de las mujeres y eso no es así, es en contra de esta repudiable forma de maltrato infantil.
    • No se puede negar la existencia del SAP bajo el argumento de que «la alienación parental puede ser usada para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los niños hacia su padre violento», pues de ser así (que el menor sienta un temor no influenciado), eso se debe determinar caso a caso, e indagar las razones de esos miedos y cuando se detecte que la alienación es real se debe condenar como violencia intrafamiliar, porque eso es lo que es. Dicho argumento de unir la aceptación del SAP a ir "contra las mujeres" es tan absurdo como decir "que no existen las falsas denuncias", porque reconocerlo sería sinónimo de desconocer que existen denuncias verdaderas, las cuales deben ser investigadas y debidamente condenadas, resulta completamente sin sentido, que ni siquiera soporta análisis.
  • Suponer que el SAP es solo del interés de los hombre también es una mentira, pues el SAP destruye familias enteras, pues detrás de cada hombre hay una madre (abuela), una hermana (tía), hijas (medio hermana) y también la pareja que debe padecer cantidad de problemas a causa de este conflicto, que de manera indirecta también les afecta a ellas, aún así no puedo dejar de mencionar que siempre se habla de esto dejando en último lugar la afectación del padre (hombre), como si fuera menos importante, en definitiva, pagando un impuesto moral "por ser hombres". Como sociedad tenemos el deber de condenar sin matices la violencia contra la mujer, lo cual no quiere decir, que en el afán de defender a las mujeres, condenemos a niños maltratados a vivir un eterno calvario cuando esa madre los violenta (LES AVISO QUE EXISTEN MADRES BUENAS Y MALAS, TAL VEZ NO LO SABÍAN) y de la misma forma quienes reconocemos y condenamos el SAP, así mismo condenamos tajantemente a los hombres que violentan a sus hijos o a las mujeres, no existe contradicción en eso.
  • A mi hijo me lo entrega el tribunal en julio del año 2018 a sus 9 años, herido físicamente, pues la madre le partió la boca de un golpe y llegó con un ojo morado a la audiencia, lo cual fue presentado como la "picadura de un bicho", pero no solo lo recibí herido físicamente, lo recibí herido de todas las formas en que se puede herir a un niño. Tuve "suerte", lo recibí herido, otros padres los reciben en un cajón.
  • El en ese entonces juez jefe del Centro de medidas Cautelares Arturo Klenner (abogado y psicólogo) pidió llamar en plena audiencia a la OPD de la comuna de Renca (encargado de indagar vulneración de derechos y cuya negligencia será relatada en otra publicación), para pedir explicaciones de ¿cómo no pudieron visualizar un maltrato tan evidente? y a través de esta "omisión", indirectamente encubrirlo.
  • A pesar de la ayuda psicológica recibida, hasta el día de hoy no logra superar las secuelas del maltrato sufrido, el proceso de reparación es lento, porque el daño es muy profundo, pero indudablemente mi hijo está sanando con mucho amor y mucho compromiso. Hoy a más de 5 años de obtener e cuidado personal de mi hijo tengo la convicción de haber hecho lo correcto y ver sonreír a mi hijo es la mejor recompensa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *